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Navincula: Un análisis de navidad en tiempos de pandemia
21 de diciembre de 2020
Psicología
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Navincula

Este artículo pretende el abordaje de la Navidad desde su concepción como un evento de la vida cotidiana que evidencia el ámbito social del psiquismo humano, tomando por punto de partida la realidad inmediata que engloba los distintos contextos de los grupos sociales, entendiendo que abordar lo cotidiano implica el abordaje de las condiciones materiales de la existencia individual y colectiva de los seres humanos. En un primer punto, es necesario reconocer que lo más esencial y concreto del humano es su condición de ser vivo, marcado por la necesidad, lo cual le lleva a encontrarse en un intercambio e interacción permanente con su medio y con sus semejantes. A partir de lo mencionado, las personas establecen entre sí y con su medio relaciones en las que producen y reproducen acciones y aspiraciones destinadas a la satisfacción de sus diversos necesitares.

Las condiciones concretas, los medios y las formas de producción, así como la inserción de los sujetos en el proceso productivo, además de determinar la distribución de lo producido y su relación con las necesidades de los seres humanos de los determinados grupos sociales, también constituyen y determinan sus formas de vida, su cotidianidad. Dicho lo previo, es posible partir desde el interés del entender el desarrollo y el apropiamiento del fenómeno de la Navidad en nuestro continente latinoamericano, descubriendo las peculiaridades que engloban nuestras propias vivencias cotidianas, las inseguridades y des engranajes de las supuestamente estables y fijas normas e instituciones sociales, que a fin de cuenta sacuden nuestras existencias individuales y colectivas, invadidas siempre por un sentimiento de inseguridad y pérdida de identidad, fenómenos que se agudizan en tiempos de crisis como los que atraviesa el mundo actualmente.

El sujeto, cada vez más confundido en el anonimato de la sociedad encuentra su fuerza y su identidad en la afiliación a un grupo, en la adhesión a una ideología; quienes se identifican en la frustración de similares problemáticas e inseguridades adquieren un sentido de pertenencia, respondiendo las agrupaciones a la tarea de resolver la situación de inseguridad, tan característica y evidente en nuestro territorio. En tal contexto, también es necesaria la presencia de eventos significativos como la Navidad, el fin de año, los cumpleaños, etc. cuya funcionalidad desde el plano psicológico es la de proteger al sujeto frente a sus temores e inseguridades básicas, encarnando sus idealizaciones y pensamientos deseados, enmarcados en un contexto de pensamiento mágico, característico y predominante en suelo latinoamericano.

Han transcurrido alrededor de diez largos meses, en donde las rupturas de lo cotidiano han marcado la limitación y la creación de nuevas formas de contacto e interacción social, reduciendo estas a los medios virtuales. Si bien las nuevas modalidades de cotidianidad han involucrado a estas alturas una reconstrucción en las formas de autocuidado y cuidado de los otros, que involucran permanecer en un relativo distanciamiento de personas cercanas con quienes se compartía tiempo de estadía, cabe la posibilidad de preguntarse ¿Qué implica mantener una distancia social en estos tiempos? Pregunta que hace un mayor énfasis, tomando en consideración el contexto latinoamericano, en el que el se mantienen vínculos sociales cotidianos ligados a lo corporal y a la cercanía: compartir vasos y comida en una reunión, un abrazo, saludar de beso, etc. forman parte de todos aquellos rituales que constituyen parte de nuestro sistema comunicacional, evidencia a la vez de la influencia del cuerpo en nuestro psiquismo. La imposibilidad de esa cercanía corporal ha quedado paralizada hoy en día, lo cual puede generar angustia y momentos de desorganización.

Dentro de una relativa normalidad global, la existencia de eventos e interacciones cuya funcionalidad psicológica favorece el equilibrio y la protección del sujeto sería evidente, en tanto la persona se relacionaría con ellos de una manera positiva constituyendo dicha relación el denominado “objeto bueno”, más sin embargo, el contexto de nuestra actualidad supone un nuevo reto frente al que todos nos encontramos, de cara a la concepción de las festividades venideras, la reconfiguración del vínculo que cada uno de nosotros mantiene con ellas y con las personas inmersas en las tradicionales reuniones, eventos, etc. celebrados/as en dichas fechas significativas, sabiendo que a través de la reconfiguración y la negociación con nuestras estructuras vinculares tradicionalmente constituidas, seremos capaces de enfrentar posibles eventos como crisis, frustraciones, etc.

En el transcurso de este año se ha imposibilitado la apertura y la posibilidad de vivir celebraciones típicas vivenciadas en comunidad a través de la fiesta, y es posible, que, con la llegada de diciembre, las festividades de Navidad y de Fin de Año impliquen, así como muchas otras, el permanecer lejano a un encuentro con los seres y los espacios por tradición queridos. Los protocolos son rígidos y en ocasiones bordean la prohibición, limitan oficialmente los espacios de reunión a reuniones pequeñas, en las cuales indagar y averiguar el estado de quienes las conforman sería una importante norma de autocuidado; tomando en referencia a lo anterior y mencionando que somos seres corporales de cercanía, es posible

afirmar que es el cuerpo el último lugar en el que se transmite la voz del psiquismo cuando hay algún malestar o problema latente. A esto se suma el tema de la salud que aún es un tema de privatización, al que lastimosamente no todos tienen acceso libre, de ahí la importancia de un conversatorio como el presente, al acceso de todos, en un dialecto orientado también al entendimiento de todos, sabiendo y esperando que a pesar de los límites de los cuatro bordes del marco de la video llamada, todos pasemos y gocemos de un buen rato, en el que discutamos, averigüemos, preguntemos y desahoguemos nuestros sentires, siempre en comunidad, respecto a las festividades que se avecinan y que necesariamente serán vividas de una forma quizá nunca antes vivenciadas.

 

PAUL JACHO

KATERIN HIDALGO