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¿Qué es el síndrome de la cabaña?
12 de agosto de 2020
Psicología
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En los últimos tiempos se ha comenzado a popularizar el famoso “síndrome de la cabaña” debido a la situación actual en la que el mundo se encuentra debido al COVID-19. Este término ha sido utilizado para referirse principalmente al conjunto de síntomas, principalmente relacionados con la ansiedad, que las personas presentan debido al confinamiento y los efectos que surgen en ellas al volver a la llamada nueva normalidad.

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Pero… ¿Existe realmente este síndrome?

Hablando en términos teóricos, como tal dicho síndrome no ha sido tipificado como una enfermedad o trastorno específico, como se menciona previamente los síntomas que se presentan, se relacionan directamente con los que se presentan típicamente en la ansiedad, como un resultado natural frente a las condiciones de vida que nos hemos visto obligados a cumplir durante el periodo de confinamiento, y el miedo que produce la idea de volver a salir de nuestro ahora “espacio seguro”.

¿Entonces por qué hablar de un síndrome de la cabaña y no estrictamente de ansiedad?

Esto se debe a que las situaciones en las que estos síntomas se presentan son bajo ciertos contextos específicos, donde la cabaña, en este caso es representada por nuestros hogares como el lugar donde podemos mantenernos seguros.

En Canadá se habló por primera vez del síndrome de la cabaña en una situación totalmente diferente, pero en donde el contexto cumplía los mismos parámetros de vivir el encierro en casa por un tiempo prolongado; esto se presentaba específicamente en épocas invernales donde las tormentas y las condiciones climáticas eran tan extremas que obligaban a las personas a quedarse en sus casas por su propia seguridad.

¿Cuáles son los síntomas de este síndrome?

Como bien mencionamos antes se asocian directamente con síntomas de ansiedad, además se suma el miedo a enfrentar una nueva realidad donde nos vemos expuestos al mundo exterior, fuera de nuestro hogar.

Como seres humanos tenemos tendencia a organizar o crear rutinas que nos permitan enfrentar situaciones desconocidas, así como en un inicio se podía presentar frustración, enojo, irá, tristeza, angustia por no saber cómo sobrellevar lo que estaba ocurriendo, ahora que ha pasado un largo tiempo en el que hemos generado nuestros propios cronogramas para desempeñar nuestras actividades en casa, es momento de retomar nuestras actividades ajustándonos a nuestra nueva realidad, es normal que estos sentimientos de angustia, frustración, y especialmente miedo al exterior, se intensifiquen ya que volvemos a enfrentarnos a una situación sobre la que no tenemos control, más sin embargo no debemos dejarnos dominar por nuestros estás emociones.

¿Entonces cómo poder enfrentar esta "nueva normalidad"?

Como todos sabemos nos estamos enfrentando a una situación que todavía sigue generando incertidumbre sobre nuestro futuro, sin embargo, es importante tener en claro que seguimos frente a un riesgo inminente y que el hecho de poder salir de casa no significa que el peligro haya desaparecido. Es importante tomar las medidas de seguridad necesarias para asegurar nuestro bienestar y el de los demás para poder reactivar nuestras actividades de la mejor manera.

El miedo que genera las circunstancias en las que nos encontramos es totalmente justificado y esperado, pese a ello les presentamos una serie de tips o consejos para poder afrontar está situación de la manera adecuada:

  • Tomarse las cosas con calma: Si bien sabemos que el salir del hogar para realizar actividades cada vez se vuelve más necesario, recomendamos que se tomen el tiempo que necesiten para tomar las precauciones necesarias tanto antes de salir, estando afuera y al momento de regresar a casa, esto va a permitir que a pesar de tener que cumplir con sus actividades fuera del hogar puedan tener la certeza de que no van a estar expuestos o van a exponer a sus seres queridos a ningún peligro.
  • Ir gradualmente: Sabemos que muchas veces la ansiedad que genera tener que salir hace que procuremos hacer todo en un rato para cumplir todas las actividades que tengamos en un solo periodo de tiempo para no tener que volver a salir, sin embargo creemos que es importante ir de a poco, realizar actividades que les generen satisfacción es una buena forma de empezar a disipar un poco el miedo que genera el exterior, salir a caminar al parque, pasear a tu mascota, encontrarse con algún ser querido, son situaciones en las que podemos sentirnos menos angustiados y olvidar por un momento nuestro temor.
  • No cortar actividades: Está bien tener miedo, pero no debemos dejar que este nos domine, existen actividades que necesariamente van a tener que ser presenciales y no podremos dejar de hacerlas, si ocurre esto la persona puede verse bloqueada en su desarrollo como individuo y esto podría generar el intensificar mucho más la ansiedad que de por si la situación ya trae consigo.

Tener una idea clara de la realidad a la que nos enfrentamos nos permite manejar de la manera más adecuada para cada uno, nuestras herramientas personales para cuidar de nuestra salud física y mental en nuestra situación actual. Si bien podemos reconocer ciertos aspectos asociados con este sindrome, hay que tener en cuenta que no se trata de un trastorno psicológico como tal, sino un conjunto de reacciones normales o hasta cierto punto esperadas ante el confinamiento y el regreso a una vida “normal”, al final a todos nos va a tocar retomar nuestras actividades y qué mejor que hacerlo sabiendo que no somos los únicos que experimentamos estas emociones.

Es momento de ser empáticos y acompañarnos en este proceso.